2. Verrugas

Las verrugas en los niños están causadas por los virus del papiloma humano (VPH).

Se estima que el 33% de los niños en primaria presentará verrugas vulgares en algún momento, por lo que es una de las enfermedades de la piel contagiosas más frecuentes en la infancia.

El virus que causa las verrugas puede ingresar por primera vez en el organismo a través de cortes o rasguños. A partir de ese momento, se empieza a desarrollar una verruga, que puede crecer durante varios meses antes de que sea lo suficientemente grande como para que se vea.

De este modo, es poco probable saber dónde se entró en contacto por primera vez con el VPH.

Los niños pueden presentar distintos tipos de verrugas. Sin embargo, son especialmente frecuentes las verrugas en las uñas (verrugas periungueales), las rodillas, las manos y la planta de los pies (verrugas plantares).

Por lo general, las verrugas son lesiones abultadas, ovaladas, de superficie rugosa y del color de la piel.

Esta infección de la piel en los niños suele ser benigna y, con el tiempo, las verrugas desaparecen por sí solas. Por ello, se suele recomendar un tratamiento expectante.

El problema es que, a veces, hay verrugas que pican y/o duelen. Además, es complicado evitar que los pequeños se toquen, rasquen o froten las lesiones, por lo que pueden diseminar la infección y hacer que aparezcan nuevas lesiones en otras partes del cuerpo.

Tampoco hay que olvidar que, en función de su localización, pueden causar un malestar estético.

En estos casos, el tratamiento de elección es el ácido salicílico en concentraciones del 10 al 25% y la crioterapia. También puede usarse la electrocoagulación o la tretinoína al 0,4%.

 





3. Molusco contagioso

El molusco contagioso está causado por un virus que lleva su mismo nombre: el virus del molusco contagioso (VMC). Se trata de un virus de la familia de los poxvirus y el más frecuente es el de tipo 1.
Es una enfermedad de la piel muy contagiosa y se propaga rápida y fácilmente a través del contacto piel con piel o fómites contaminados. De hecho, es habitual que los niños la contraigan con equipamientos de gimnasio, con juguetes, en las piscinas o en los baños públicos. .
El molusco contagioso es de fácil autoinoculación, por lo que los niños suelen propagarlo a otras zonas de la piel.
Esta infección en la piel es especialmente frecuente en escolares, sobre todo menores de 8 años y con piel atópica.
El molusco contagioso en niños se caracteriza por la aparición de bultos pequeños en la piel (pápulas o nódulos) de menos de 6 milímetros de diámetro. Estos acostumbran a ser de color ‘carne’ o bien adquirir una tonalidad blanquecina o nacarada. Otra característica típica de estas lesiones es que tienen un pequeño hueco (forma umbilicada) o punto en la parte superior, cerca del centro.
En la mayoría de los casos, el molusco contagioso se observa en la cara, el cuello, las axilas, los brazos y las manos. Sin embargo, se puede presentar en cualquier parte del cuerpo.
Al ser de fácil autoinoculación, las lesiones suelen ser múltiples, pudiendo llegar a cientos. También pueden confluir formando placas.
Las protuberancias suelen desaparecer completamente en un año, pero en muchos casos puede estar indicado realizar un tratamiento para los moluscos contagiosos.
De ser así, los más frecuentes son el curetaje, la electrofulguración, la crioterapia, el pellizcamiento con pinza, el ácido tricloracético, la potasa cáusica y el ácido retinoico. No obstante, algunos de estos tratamientos pueden dejar cicatrices dermatológicas y psicológicas.
Asimismo, los inmunomoduladores como el imiquimod pueden ayudar a resolver la infección vírica.

 



4. Enfermedad mano-pie-boca

La enfermedad mano-pie-boca es una infección de la piel en niños causada habitualmente por el virus Coxsackie o el enterovirus 71, todos ellos del grupo de los enterovirus.

La mayoría de casos se presentan en pequeños menores de 10 años, teniendo su máxima incidencia entre el primer y tercer año de vida.  

El contagio de la enfermedad mano-pie-boca se produce por vía fecal-oral (al cambiar el pañal, por ejemplo, y no lavarse bien las manos), aérea (a través de secreciones de la nariz, la boca o las gotitas que se expulsan al toser, estornudar o hablar), o bien por el contacto con las secreciones de las ampollas.

Asimismo, el virus puede sobrevivir mucho tiempo en los objetos, facilitando su transmisión.

Los primeros síntomas de la enfermedad de mano-pie-boca suelen ser una fiebre moderada y malestar general. Es días después cuando aparece una erupción con pequeñas ampollas por fuera y por dentro de la boca (paladar, encías, lengua), palmas de las manos, planta de los pies y área del pañal.

Estas llagas o aftas no causan picor y se ulceran y curan al cabo de 5 o 10 días.

Por lo general, la enfermedad mano-pie-boca en niños tiene un carácter leve y no causa secuelas. No obstante, en ocasiones, puede provocar la caída de las uñas semanas después.

No hay un tratamiento específico para esta infección de la piel de origen vírico, pero se pueden administrar analgésicos para aliviar los síntomas.

La enfermedad mano-pie-boca puede contraerse más de una vez en la infancia, ya que puede estar causada por virus diferentes.

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