ENFERMEDADES  DE LA PIEL EN NIÑOS




1. Herpes simple

El virus del herpes simple (VHS) de tipo 1 es el que afecta a la piel de los niños con más frecuencia.

La primera transmisión de este virus se produce por el contacto con una mucosa o piel lesionada, o compartiendo utensilios para comer, toallas u otros objetos con una persona infectada. Suele darse en niños de entre 10 meses y 5 años.

Este primer contacto con el virus provoca fiebre alta, dolor muscular y articular, malestar general, dolor de boca y garganta e inflamación de los ganglios submandibulares y/o cervicales. Al poco tiempo le sigue la aparición de ampollas dolorosas en los labios, las encías, el paladar y/o la lengua.

Después de unos días, estas ampollas se convierten en aftas o úlceras y suelen empezar a supurar para luego formar una costra y curarse por completo en un plazo de 2 a 3 semanas.

Una vez se produce esta primera infección, el herpes en niños permanece latente y puede reactivarse si se dan factores desencadenantes como traumatismos, exposición solar, temperaturas extremas, estrés, inmunosupresión o fluctuaciones hormonales como la menstruación, en el caso de las niñas adolescentes.

Sin embargo, estos brotes de herpes suelen provocar menos síntomas comparados con los de la primera infección.

Al principio aparece dolor, quemazón, picor o sensación de hormigueo en la zona de los labios y poco después aparecen las ampollas características de este virus, conocidas popularmente como ‘calenturas’.

Como afecta principalmente a la zona del bermellón de los labios, se suele hacer referencia a este virus como el herpes labial en niños. Sin embargo, puede aparecer en otras partes de la cara como alrededor de la boca y la nariz.

El tratamiento del virus del herpes simple suele ir dirigido a aliviar los síntomas. Rara vez se recurre al tratamiento antiviral en niños pequeños.

Sin embargo, el herpes bucal en niños puede complicarse si hay una sobreinfección bacteriana.





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